Virtudes cristosóficas. Modestia

Explicación de la virtud

Cuando un hijo sabe que cuenta con el amor incondicional de su madre, no tiene ningún motivo para ganarse su amor. No es bueno que se aproveche de su cariño, porque si lo hace la ofenderá. Pero si la ofende, tiene asegurado su perdón. Si el hijo sabe que su madre lo amará para siempre, las acciones buenas que él haga han de atribuirse a este mismo amor. El amor hace amar.
Por el contrario, cuando nos falta el amor salimos a buscarlo como sea: lo que hacemos, lo hacemos para que nos aplaudan. Vamos por la vida pidiendo reconocimientos. Avanzamos felicitándonos a nosotros mismos, con la secreta esperanza de que alguien nos palmotee la espalda. ¿Por qué? Porque tenemos dudas acerca de nuestro propio valor. Nos es indispensable que nos reconozcan.
La modestia es la virtud de quienes hacen las cosas en silencio. Los cristianos saben que Dios les ama y esto les basta. Sus buenas acciones son su alegría. Esta les sobra. No necesitan ser premiados. Su premio consiste simplemente en ser como son.
Esto Jesús lo enseña con las siguientes palabras.

Lectura: Mt 6, 1-4

Dijo Jesús: «Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de las personas para ser vistos por ellas: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por la gente. Les aseguro que ella ya tiene su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».

Meditación

Dios te quiere. Te quiere más de lo que te quieren tu padre y tu madre. ¿Puedes imaginar algo así?
Dios te quiere y quiere que tú seas con los demás como él es contigo. No necesitas nada más que esto. Si otras personas no aplauden tus éxitos o si tus compañeros/as de colegio te rechazan, no te preocupes demasiado. Al final lo único que cuenta es convencerse de que Dios te acepta y te quiere tal cual eres, con tus dificultades, con tus errores, con tus esfuerzos por ser una mejor persona. Él lo sabe todo de ti. Él sabe lo que hace tu mano derecha y tu mano izquierda. No puedes engañarlo. Sé modesto/a. No te engrías. Dios te quiere porque te quiere. Te querrá aunque los demás no te valoren.
No te preocupes.

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