SENSUS CHRISTI: OBEDIENCIA

Explicación de la virtud

La obediencia es una virtud clave en la vida. Los seres humanos hemos de obedecer a alguien desde que adquirimos algún uso de razón hasta perderla. Pero, se dirá, ¿hemos de ser niños toda la vida? La adultez consiste en obedecer solo a sí mismo. Sí, pero uno puede obedecer a otros si acepta voluntaria y razonablemente someterse a sus órdenes. Si tal se casó con fulana, tendrá que obedecerle muchas veces, aunque no le guste del todo. Si mengano aceptó tal trabajo, también tendrá que recibir órdenes a contrapelo.
Jesús, de niño, debió obedecer a sus padres. Pero, en la medida que fue creciendo, descubrió que debía ser obediente en primer lugar a su Padre Dios. Esto no debió ser fácil.
En el siguiente episodio vemos que Jesús, en un primer momento, hace ver a sus padres que su obediencia a Dios está por sobre todo. El mismo texto dice que, en un segundo momento, el niño volvió a su casa y fue obediente a María y a José. Todavía necesitaba ser educado.

Lectura: Lc 2, 41-52

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?». Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres.

Meditación

Es fundamental que los niños obedezcan a sus padres. Pueden pedir razones para obedecer. Pero, si son pequeños, tienen que aceptar que no siempre les serán dadas.
Llegada la adolescencia la tensión con los padres es mayor. Los jóvenes piden, además de argumentos, libertad. Los padres tendrá que darles ambas. Pero, mientras permanezcan en la misma casa, tendrán que someterse a sus mayores. Los conflictos no debieran superar la barrera del respecto.
¿Cómo te ha ido entre tu deseo de ser libre y la obligación de obedecer a quien tiene autoridad para mandarte? ¿Te has planteado la pregunta acerca de qué quiere Dios de ti? ¿Estás dispuesto a obedecerle en todo lo que te pida?

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