Sensus Christi: No juzgar

Explicación de la virtud

En tiempos de Jesús había unos personajes muy religiosos llamados fariseos. Eran muy cumplidores de los mandamientos de la Ley de Dios. Pero tenían un problema: se creían mejores que los demás. Juzgaban a la gente. La observaban, la criticaban y hablaban mal de ella.
Jesús entró en conflicto con ellos. Él, por el contrario, andaba con todo tipo de personas. Comía con buenos y malos, con ricos y pobres. En vez de juzgar a los otros se acercaba a ellos y les ofrecía la amistad y el perdón de Dios. Jesús enseñaba a sus discípulos este modo de ser con los demás.
Leamos el texto del Evangelio de Mateo.

Lectura: Mt 7, 1-5

Dijo Jesús: «No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano».

Meditación

Todos nos equivocamos. Todos tenemos pecados. Cualquier ser humano, por tanto, puede ser corregido por los demás. Pero, además de corrección, necesitamos ser perdonados.
Suele ocurrir que nos consideramos mejores que los otros. Pero, ¿lo somos de verdad? Es imposible saberlo. Solo Dios conoce cómo somos.
También sucede que criticamos a las personas por la espalda. Hablamos mal de ellas. Lo hacemos para formar grupo aparte. Con chismes y copuchas hacemos mucho daño.
A veces juzgamos a gente que no tenemos coraje de corregirla. En vez de esto, sería mejor que imitáramos a Jesús que hablaba de frente. No se guardaba las quejas contra los demás. Ya que le interesaban verdaderamente las personas, si veía que actuaban mal se los hacía saber para que mejoraran.

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