Sensus Christi: Amar

Explicación de la virtud

Para los cristianos Dios es amor. Por amor Dios ha creado el mundo. La creación entera, por esto, entiende el lenguaje del amor. Las criaturas, amando, llegarán a ser lo que Dios ha querido que sean.
Jesús, el Hijo de Dios, nació y vivió como un ser humano para enseñarnos cómo hacerlo. El Espíritu Santo es el amor mismo de Dios, que hace posible que nos amemos unos a otros como Jesús nos amó. Pues nadie podría amar si no es amado por Dios primero.
En el siguiente texto evangélico Jesús nos habla de tres amores. Él enseña que solo se ama correctamente cuando no se descuida ninguno de ellos: el amor a Dios, el amor al prójimo y amor a sí mismo.

Lectura: Mt 22, 34-40

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?». Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Meditación

¿A quiénes amas? ¿Alguien te ama?
Este es un tema mayor. Somos hechos para amar y si no amamos nuestra vida queda a medio camino. Estamos en camino. No hay que desesperar si por períodos nos va mal en el amor con los amigos, la pareja, los padres, los compañeros de trabajo y otra gente. Son eso, períodos. Pero hemos de empeñarnos en poner de nuestra parte. El amor da trabajo.
En todo caso hemos de confiar en que Dios nos ama sin condiciones. Nos quiere y nos acepta tal cual somos. Nos perdona todo. Si nos cuesta a amar a los demás, si no nos aceptamos a nosotros mismos pues nos vemos al espejo y nos parece que no valemos la pena, el amor de Dios por nosotros debiera bastarnos y sobrarnos.

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