Anticristo: El Prepotente

Definición del personaje

El Anticristo es prepotente. Si Cristo es humilde, pobre, inerme, tolerante y dulce, el prepotente es poderoso y abusa de su poder. Inspira temor, sabe que lo es e intimida a los demás. Lo hace a propósito. El prepotente es temible. Se presenta como alguien que puede hacer daño, y de vez en cuando lo hace. En la misma medida exige reverencias. Al prepotente le gustan los reconocimientos, los aplausos. Hace lo que quiere. No como los demás. Tiene los medios: dinero, influencias, controla la prensa, es amigo de parlamentarios, de ministros y si se le presenta alguna dificultad mayor podría incluso comprar a un juez. El prepotente puede golpear sin ser golpeado. No tiene que dar explicaciones de sus actos ni a su esposa ni a sus hijos. Cree ser dueño de la verdad. Piensa que tiene derecho a mentir. Hasta puede ser maleducado. No le importa que se sepa. Le gusta que se sepa que él es capaz de lo que se le antoja. Su sola presencia oprime a los débiles.
Ha habido muchas encarnaciones del Anticristo a lo largo de la historia. Una de ellas fue Herodes. Escuchemos la historia.

Lectura: Mateo 14, 1-11

En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.» Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Entristeciose el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre.

Meditación

Las personas con altos cargos políticos han solido oprimir a los demás. En estados democráticos los abusos de los dirigentes son mejor controlados que en las dictaduras, aunque también en ellos se producen. En todos los ámbitos en que hay poder es posible encontrar a un prepotente.
Herodes hacía lo que quería. Terminó cortándole la cabeza a Juan el Bautista.
Pero todos los seres humanos, en la medida que tengan algo de poder, pueden abusar de él. Por ejemplo, si alguien es dueño del balón, si su equipo comienza a perder, puede decir “la pelota es mía, me la llevo”. Obrando así, le arruina el juego a demás. Otro ejemplo: los hermanos mayores, físicamente más fornidos, pueden golpear a los menores si uno de estos no le presta su pelota.
¿Tienes tú dinero? Atención: puedes humillar al que no lo tiene. Basta con que hagas sentir tu buena situación. ¿Tienes tú una buena educación? Cuidado: puedes atropellar al que no la tiene. No digas delante de cualquier persona que has estudiado en una universidad en USA o dilo con humildad.
Cualquiera que tenga algún tipo de poder puede actuar de un modo prepotente. Ocurre a veces que el prepotente no sabe que lo es, pero sus modos de desenvolverse intimidan a los demás.

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